Obras representativas de ficción extranjera

La editorial Runa fue fundada en Praga en 2012 por dos filólogos y un artista visual – entusiastas y amantes de la literatura de calidad proveniente de tres áreas geográficas: las penínsulas ibérica y balcánica y la América Latina. Por este motivo nos especializamos generalmente en las literaturas hispanas y sudeslavas esforzándonos por descubrir y propagar a autores desconocidos, marginados u omitidos. Nuestro proyecto cultural tiene por objetivo hacer accesibles las obras del ámbito de narrativa y de poesía, tanto clásicas como contemporáneas, junto con las de folclore, que no son una simple lectura, sino una verdadera literatura intemporal. Desde 2020 la editorial tiene su sede en Ústí nad Labem.

Autor de la imagen Sebastian del Val

Las runas saben enseñar al hombre el buen camino. También ayudan a alcanzar el objetivo soñado y a conocerse a sí mismo. Son un instrumento universal que facilita descubrir el secreto de futuro, pasado y presente, obtener las respuestas a importantes preguntas y crear el talisman protector. Con fin de obtener cualidades mágicas las runas se pintan o tallan sobre huesos, piedras o tablillas de madera para que uno pueda llevarlas siempre consigo en cuello, muñeca o en bolsita. Las runas se aplican también sobre el cuerpo o sobre el mismísimo papel dejando una profunda huella en el alma…


A punto de salir

Dos veces junio

Martín Kohan

En esta novela, la realidad de una época encuentra la voz y las voces – e incluso los rumores, la resonancia y los ecos – capaces de recrearla sin autocompasión, regodeo ni misericordia. En junio del ’78, mientras la euforia del Mundial de fútbol parecía ofrecer un escenario de compañerismo y de dicha, el ocultamiento, la defección y el eufemismo, instrumentos comunes de opresores y oprimidos, claves de supervivencia o de muerte, encuentran en este texto la atmósfera perfecta. Martín Kohan explora una versión clandestina de los hechos que convierte a la ficción en el mejor idioma – tal vez el único – para decir la verdad.

Une présence idéale

Eduardo Berti

Son médico, residente, enfermera, cuidadora, camillero, pero también esteticista, música, lectora… En el hospital, uno tras otro, toman la palabra para contar sus encuentros con los pacientes y las familias que les han dejado huella, los lazos sutiles que han anudado con ellos, los dilemas a los que han debido enfrentarse. Con pequeñas pinceladas describen su vida cotidiana al cuidado de los cuerpos, sin olvidar las almas, de aquellos que les son confiados en el seno de esta unidad diferente de las demás. Ya que se trata de cuidados paliativos: los enfermos, aquí, no se curan, y quienes cuidan de ellos deben esforzarse en encontrar no la distancia ideal, sino la presencia ideal a su lado. Ellos tienen esta vocación singular: aliviar a quienes parten, consolar a quienes se quedan. Tratando con la muerte de muy cerca, Eduardo Berti alcanza, con una sobriedad ejemplar, a decir qué es la vida. Y ofrece, con este vibrante homenaje a los cuidadores, un magnífico retrato de la condición humana. Nacido en Buenos Aires en 1964, Eduardo Berti vive en Burdeos. «Una presencia ideal», escrita en francés, es el fruto de una residencia literaria en el seno de una unidad de cuidados paliativos de un hospital de Rouen.

El hombre que miraba al cielo

Hernán Rivera Letelier

En la esquina de una de las calles más populares de Antofagasta, un anciano se detiene cada día y simplemente mira el cielo. Con él comienza todo. Un pintor de pavimento y una saltimbanqui de semáforos se proponen descubrir el misterio del extraño hombre y lo acompañan en su viaje a San Pedro de Atacama. «Quiero ser bendecido por esos cielos», les dice. Emprenden juntos una travesía por el desierto que los llevará a enfrentarse a un pasado trágico y a descubrir el verdadero e irrevocable motivo del viaje. Rivera Letelier ha conseguido una prosa tan transparente como uno de los protagonistas centrales de este relato: los cielos del norte de Chile.

La memoria donde ardía

Socorro Venegas

Imaginemos una niña que debe hacer un camino en busca de un padre que bebe sin coartadas. Imaginemos también una madre cuyo embarazo es ensimismamiento y hueco después del alumbramiento. Imaginemos finalmente una mujer que se diluye en una memoria entregada al amor que nunca más volverá. Socorro Venegas es una voz conmovedora, poderosa y bella, precisa. Su libro es una contracción continua para un lector agitado en medio de una infancia desubicada de niños enfermos y ciegos, niños aislados, niños que no son niños. Un vaivén a lo largo de una maternidad negada desde su gestación, de una maternidad que no lo es. Un viaje dentro de una memoria, perdida y lejana, de aquello que una vez fue lo más deseado. Un libro desgarrador, infinito, que nos habla de la música de la soledad, de la risa de la infancia acosada o de la huida de una madre que escapa dejando una cuna durante cualquier noche.

El bailarín ruso de Montecarlo

Abilio Estévez

Invitado por una universidad española, Constantino Augusto de Moreas aterriza en España después de toda una vida en Cuba, enclaustrado en su investigación erudita sobre el poeta José Martí. De pronto, decide faltar al congreso al que está invitado en Zaragoza y proseguir en el tren hasta Barcelona. Al interés de conocer cómo se vive en su idolatrada Europa, Constantino une su afán de darle cierto sentido a su mortecina vida, y recobrar viejas ilusiones, viejos amores que han quedado arrumbados por el tiempo y el pudor. Se aloja en una pensión del Raval, intima con la dueña y, paulatinamente, descubre que la realidad es más dura de lo que sospechaba. Lejos de La Habana y de lo que fue su mundo, sólo una imagen fantasmagórica reaparece en sus recuerdos: la de un viejo compañero en una zafra azucarera, un bailarín clásico que le prometió, en su juventud, que acabaría actuando en una famosa compañía, los Ballets Rusos de Montecarlo. ¿Es el viaje una huida, una última oportunidad que quiere concederse el protagonista, un ajuste no descifrado de su pasado, o la asunción de su final?